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EFECTO DE LA ESTRUCTURA DEL SUELO Y PODA EN EL CRECIMIENTO INICIAL DEL Ficus benjamina

 

WITTROCK (1997) comenta, si el árbol fue conducido adecuadamente cuando joven, no tendrá ramas débiles, pero éstas aparecen a menudo en árboles descuidados y revelan claramente la negligencia del podador.

El mismo autor, afirma que existe una relación estrecha entre el clima y la poda. En un clima húmedo se pueden eliminar más ramas que en un clima seco. Un árbol aislado, expuesto a los rayos solares y a vientos secos, no se adapta fácilmente a una poda severa. Si la poda de un tronco llega demasiado alta, el suelo quedará expuesto a la intemperie y se secará rápidamente. Las ramas laterales inferiores dan sombra a la base del árbol y hacen las veces de sombrilla, resguardando y protegiendo el suelo que rodea a la planta. El raleo o aclareo de la copa de un árbol también reduce la sombra. A la sombra del árbol la temperatura es más baja y la humedad más alta; la sombra de la planta forma parte de su entorno climático. Se aconseja a menudo asegurar una adecuada circulación de aire debajo de la planta; pero la excesiva aireación seca, y evapora la humedad, tan necesaria para el adecuado crecimiento de los vegetales. De aquí se desprende que las condiciones del medio ambiente/la luz, la calidad del suelo, el carácter del subsuelo, duro o liviano, la cantidad de agua y aire retenidos por el suelo, el carácter del subsuelo y el clima general de la región, en especial el grado de precipitación, influyen considerablemente sobre las plantas.

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